jueves, 22 de junio de 2017

Parientes con u y otros refranes

Hoy (por ayer) ha venido el periódico (El País) interesante. En la edición papel venían en portada dos pequeños titulares. El primero de ellos decía:

Una venganza entre cuñados tras el incendio de Seseña

Que pueden con otro título visualizar aquí. Pedazo de folletín familiar, que da para guión de teleflin. Qué razón tiene ese refrán, de Aragón al parecer, que me enseñó mi amigo EFG y que dice: "Parientes con u, pa tu".

En el segundo titular Dos ediles imputados de ahora Madrid, no dimiten. Lo cual nos puede llevar a otro refrán: "Consejos vendo, que para mí no tengo". Aunque más que vendo, es consejos amenazo, vocifero, impongo… En fin, que parecería que hubiera imputados de primera (o pata negra) sin obligación de dimitir. Por lo visto vale gastarse (creo) unos 100.000 euros de forma no ortodoxa (se encargaron sin concurso público)… porque es para derribar al partido de enfrente. Y Doña Manuela, ¡ay!, una vez más, poniéndose de perfil.

Ahora en serio, también venía, dentro del periódico, la columna Las dos culturas de la izquierda de Enrique Gil Calvo: didáctico y esclarecedor, cuya lectura recomiendo encarecidamente.

sábado, 17 de junio de 2017

The Peacocks. Bill Evans

Jueves Jazz
Si hoy es jueves - o así - aquí hay jazz: Jazz porque sí. Para ti que te gusta el jazz, la música del siglo XX.

The Peacocks

The Peacocks es la composición más conocida del pianista Jimmy Rowles que fue grabada en el album de mismo título de 1975 con Stan Getz.  La cantante de jazz británica Norma Winstone le puso letra - añadiendo como título Timeless Place - y la grabó acompañada por Rowles en su album Well Kept Secret. 



El tema, con su melodía primero ascendente y, después bajando en cascada, es una delicia que se convirtió en un standard tardío, siendo grabado por muchos intérpretes y cantantes de jazz.

Todo lo anterior ha surgido de una visita esporádica en el blog Como cantaba mayo en la noche de enero -  donde se difunde mucha música de jazz con un gusto exquisito -   en la que me topé con con una insólita versión del tema The Peacocks sólo con armónica y piano por Hermine Deurloo Rembrandt Frerichs. 




Bill Evans. Festival de Montreux. 1978 (Wikipedia)


Y me ha llevado a Bill Evans, que grabó The Peacocks en 1977  con Eddie Gomes al contrabajo y Elliot Zigmund a la batería y que apareció incluida en su último album de estudio You Must Believe in Spring, que se publicó en 1981, constituyendo desde entonces uno de sus temas favoritos y que no dejaría de ser habitual en las últimas actuaciones del gran pianista fallecido en agosto de 1980.

Muy Evansen una composición que le va como un guante a su estilo, pleno de lirismo y sensibilidad, siempre dejándonos la sensación de que toca sólo, exclusiva e individualmente para cada uno de nosotros.






lunes, 12 de junio de 2017

Daniel Faria o la palabra poética como revelación

El pasado 9 de junio, se cumplieron 18 años del fallecimiento del poeta portugués Daniel Faria. Existe un consenso en que es el poeta de su generación que ha dejado una huella más profunda en la poesía portuguesa. Su temprana muerte, debida a un accidente doméstico, con sólo 28 años, no nos permite vislumbrar cual habría podido ser su evolución vital y literaria; y sólo nos queda la original obra poética que dejó.

Ha querido el destino que sólo un día antes, el día 8 de junio, se celebrara en la Feria del Libro de Madrid, cuyo país invitado este 2017 ha sido Portugal, una sesión de presentación de 3 libros del poeta portugués, Explicación de los hombres y otros animales (2015), Hombres que son como lugares mal situados (2016) y De los líquidos (2017), por Eduardo Ayuso, Director de la Editora Sígueme, con Valter Hugo Mãe editor de la obra de Faria en Portugal  y con el traductor Luis María Marina.



Las intervenciones de la presentación cumplieron con las expectativas; lo que no resulta extraño teniendo en cuenta lo que había en la mesa: dos editores, dos poetas, un sacerdote y un diplomático. Cada uno a su manera fueron mostrando su cariño por Faria.

Eduardo Ayuso insistió en la sugerente y atractiva imperfección del poeta y su maestría para  revelar la transcendencia a través de la palabra poética. Luis Mª Marina contó su acercamiento a la obra de Daniel Faria y a las dificultades de la traducción, lo que no se nota ya que su versión es tan cristalina que pareciera que leemos el original. Valter H. Mãe  hablo de la magia de la preparación del libro póstumo Los líquidos, con la profesora  Vera Vouga; contó algunas anécdotas del poeta, (que regalaba piedras a los amigos), y dejó entrever una visión humana del poeta no tan religiosa como parece señalar su biografía pública.




Daniel Faria

En el breve coloquio se trató de la biografía de Faria y sus distintos periodos de su formación religiosa en relación a su obra; y  de la relación de ésta con una tradición mística (San Juan, Santa Teresa, Valente), más hispana que portuguesa.

Por mi parte, me quedé  con ganas de preguntar por la ortografía y puntuación del primer libro: sin puntos y con mayúsculas inesperadas, ( al estilo de Emily Dickinson), y si alguien consideraba que la técnica poética de Faria echaba mano de la escritura automática: escribir en una especie de trance, limitarse a un "ejercicio de obediencia", reproduciendo el poema revelado.

Y me quedé también con ganas de decir que Daniel Faria me parece un poeta extraordinario, absolutamente "herido por la palabra", posiblemente el poeta más místico del final del siglo XX, con una obra hecha de palabras intemporales sin apenas referencias al mundo de hoy que es un extraordinario descubrimiento. Comparable para mi gusto con el Claudio Rodríguez inicial (por su misteriosa dimensión de la luz y la claridad y por la palabra poética como revelación), y a Joan Margarit, (poeta de la concisión y la precisión y de la palabra poética como bálsamo frente al dolor).




Me causa aflicción es mi poema preferido de Daniel Faria. Pertenece a Explicación de los árboles y otros animales, y lo dejo como final de esta entrada.

Me causa aflicción

Me causa aflicción todo lo que muere

Como me da pavor cada noche que cae.
¿Cómo he podido olvidar el camino hacia afuera?

Infeliz de mí que olvidé las sendas de la caza.
¿Comeré hierba? ¿Sol?  ¿Comeré estepas y estepas
Ardiendo?

Voy a ponerme a la mesa y esperar.

Me causa aflicción toda ausencia no anunciada
He encendido la luz por toda la casa y he electrificado la voz.
Ahora puedo ampliar el fulgor de los gritos.

Puedo abrir veredas en el fuego: conozco el ritmo de la mano exacta
Que hizo al pueblo atravesar en seco el interior de las aguas.

Voy a sentarme a la mesa. Voy a dejar que se enfríe la comida.
A hacerme la cuenta de que estoy esperando. 



jueves, 8 de junio de 2017

Naturales, caseros, tradicionales o artesanos

Suelo asomarme periódicamente al blog El pan de nuestros días, que Francisco García Olmedo y Jaime Costa que aparece quincenalmente en Revista de Libros. Aunque es, créanme, mucho más, digamos, por simplificar, que está dedicado a la alimentación recogiendo los más variados aspectos: historia, investigación – sobre todo agronómica – normativa, mercados, etc.

El pasado 30 de mayo apareció la entrada Babelización autonómica en materia alimentaria que comienza así:

La normativa alimentaria y la investigación agronómica son responsabilidades que, en nuestra opinión, jamás debieron ser transferidas a las Autonomías. En ambos casos, la transferencia ha conducido a la ineficacia.


Se pasa a continuación a referirse a un par de ejemplos recientes de (sic) disfunciones relacionadas con el engaño alimentario. El primero es un reciente comunicado de la OCU que pone el dedo en la llaga de los productos que se ofertan como artesanos, naturales, tradicionales o caseros…pero: no son así: “ni por sus ingredientes ni por la manera de elaboración pueden considerarse naturales, caseros, tradicionales o artesanos, en contra de lo pretendido en sus etiquetas”.

Las irregularidades descubiertas se comunicaron a la Agencia Española de Consumo, Seguridad Alimentaria (AECOSAN), organismo que confirmó las razones de la OCU y afirmó que el uso de esos términos era contrario a la normativa. Sin embargo, y aquí llegamos al Babel autonómico; “como la AECOSAN carece de competencias para corregir dicho incumplimiento, la OCU no ha tenido más remedio que peregrinar de Autonomía en Autonomía para denunciar los desmanes.”

España tiene – y no sólo en el sector alimentario, sino en muchos otros: en casi todos - un grave problema de control de los mercados. Está la fragmentación autonómica que impide la existencia de tamaño crítico en los grupos de funcionarios a cargo los cuales, además, en esta nueva teoría de la administración pública en España, o no pertenecen a cuerpos especiales especializados o si sí pertenecen, la teoría y práctica de la intercambiabilidad absoluta de funcionarios para desempeñar cualquier puesto aunque nada se conozca del puesto a ocupar; hacen imposible prácticamente el control de los mercados.


En todo caso, volviendo al artículo, sepan que nos encontramos en el informe OCU con alfajores, pizzas y panes que no son artesanos como dicen; canelones, croquetas, cuajadas, natillas, pastas, patatas fritas, pistos, sofritos y tomates fritos que dicen ser caseros y no lo son. Muchos dicen ser naturales, (si es que alguien sabe explicar que significa ser naturales), y tampoco lo son: caldos, purés, patés y otra vez panes. Sin olvidar la categoría “artesanos” falsos, en que nos encontramos  alubias, empanadas y tortillas.

Ya de mi cosecha, propondría una indagación de la OCU en los restaurantes, acerca del calificativo “ibérico” que se aplica a cascoporro y con alucinante desparpajo. Otrosi digo de los “pollos de corral”, en un país en que el campo está muy, muy vacío y además ya no hay corrales.

miércoles, 7 de junio de 2017

Demasiado tarde para parar ahora

En ¿Matará Uber a Shumpeter?, Joaquín Estefanía lleva a la perfección algo que viene haciendo de forma destacada desde hace bastantes años: una excelente divulgación de la ciencia económica, pequeñas dosis que nos regala en sus columnas de El País; en este caso reseñando el libro La revolución transhumanista del filósofo francés Luc Ferry.



Poco tengo que añadir ya que estoy de acuerdo totalmente con él. Efectivamente, nos encontramos con formidables plataformas tecnológicas mundiales que no producen nada y solo median. Sólo median y atesoran beneficios que no reinvierten en nuevas empresas y, además, se aprovechan de la sociedad con esas mandangas de las economías colaborativas que hasta ahora solo han producido migajas y economía sumergida; no trabajo de calidad

Pienso - como creo que piensan Estefanía y Luc Ferry - que es más cierta la segunda de las dos lógicas que disputan el papel de las plataformas digitales que están en nuestras vidas; la que considera que sí, se trata "de una revolución (a la que pertenecerían también las energías renovables y no carbónicas y que quizá dé lugar a una estructura descentralizada de la vida económica), pero conllevará de modo estructural una formidable desregulación. Una especie de nuevo estadio de capitalismo salvaje."

Pienso que todo ha ido demasiado rápido y me ha venido a la cabeza el título del mítico album en directo de Van Morrison de 1973: It's Too Late to Stop Now: "demasiado tarde para parar ahora". 



Imposible parece hacer ya una regulación de estos monstruos que se han introducido ya demasiado en nuestras sociedades y demasiado rápido, en una lógica de llegar a situaciones de dominio de los mercados inaudita. Es como el maldito teclado qwerty, ( detrás de cuya bella historia, se esconde una poderosa modelización matemática, desarrollada por Brian Arthur), replicándose continuamente, dando lugar a monopolios de facto en que todo el mundo: gobiernos, empresas, instituciones y nosotros, los ciudadanos, nos acomodamos. 

Por no hablar de la destrucción y el desprestigio de las instituciones; de la hipotética y previsible de la destrucción de las sociedades modernas tal y como las hemos conocido. 

En It's Too Late to Stop Now, Van Morrison cantaba Saint Dominique's Preview.


jueves, 25 de mayo de 2017

Brad Mehdlau en Madrid (19-02-2017)

Sí, es verdad que la música mitiga la tristeza. El 19 de febrero en el Auditorio, la actuación de Brad Mehldau y su trío fue un paréntesis de calma y bienestar en un invierno frío y lleno de dolor y desconcierto. Allí fuimos toda la familia a una actuación que resultó memorable y, sobre todo, confortadora.


Al día siguiente Alex Vidal, en El País, escribió la crónica del concierto con el título Infinitas posibilidades de la melodía, de la que no me resisto a reproducir el siguiente párrafo:

"El concierto giró alrededor de las posibilidades casi infinitas de la melodía, de cómo trabajarla como un verdadero artesano más allá de géneros pero con una innegable tendencia al formato canción y una pasión explícita por la música pop. Trabajó Mehldau durante la mayor parte del concierto en un espacio muy limitado del teclado, convirtiendo el centro del mismo (y no sus notas más agudas o graves en los extremos) en un lugar desde el que surgían de modo constante nuevas ideas, creaciones a tiempo real, combinaciones de ritmo y melodía de una belleza lírica y fantasmal."

El tiempo se detuvo en la interpretación de And I Love Her de Los Beatles, mostrando la maestría y el atrevimiento de Mehldau con canciones recientes del pop y del rock que, de esta forma, van enriqueciendo el acervo de standards para el jazz, o lo que fuere que acaba tocando Mehldau que parece usar los esquemas jazzísticos para ir más allá (o más acá) con un camino propio. Y al final de la actuación nos dejó la energía de West Coast Blues de Wes Montgomery.

Y la noche fue un milagro de nuestra voluntad y de la excelente música de Brad Mehldau. Inolvidable y siempre en mi corazón.

Ahora, ya bien entrada la primavera, hay más luz; y de nuevo, bajo este hermoso cielo de Madrid, nos han sorprendido, como cada año, los chaparrones de mediados de mayo, las primeras oleadas de intenso calor y los nísperos, que este año han sido y están siendo magníficos. ¡Ay, si hubiera nísperos todo el año!

viernes, 19 de mayo de 2017

Viejos telediarios (1960). Joan Margarit.

Viejos telediarios (1960), de Joan Margarit, es ejemplo de un tipo de poesía en que se produce un tránsito del discurso poético por el discurso, en este caso, tecnológico.


Joan Margarit. Foto de la web Zona de jazz 

El poema trata de la presencia e influencia de los seres queridos muertos en quienes sobreviven. El barco  K “anclado” en un punto “fijo” del Atlántico, lanzando de modo incierto señales y ayudándonos con la meteorología, es imagen de la idea central del poema de que la presencia de aquellos que ya no están  y a quienes (aún) se ama, cuidan de nosotros y debemos estar atentos a encontrar sus voces  allí dónde se forman las borrascas.

Viejos telediarios (1960)

En los mapas del tiempo 
el punto K representaba un buque 
meteorológico que estaba anclado 
en medio del Atlántico, 
allí donde se forman las borrascas.

Aquellos a los que amas y se llevó la muerte 
son lejanas presencias.
Cuidan de ti en algún sentido, 
y hasta puede que alcances a encender 
en tu interior sus restos oscuros y herrumbrosos.
Busca muy lejos dentro de tu mente, 
y habla con tus muertos 
allí donde se forman las borrascas.
Barco fantasma en el espejo, al alba, 
son las luces del K, que tan pronto surgen 
como se hunden, detrás del oleaje.

Cálculo de estructuras.Visor, Madrid, 2008

Joan Margarit
(Sanahuja, Lérida, 1938)


miércoles, 10 de mayo de 2017

Clásicos de la prensa en primavera

En esta temporada en la que diversas circunstancias ocurridas en los últimos meses han paralizado mi actividad en La perplejidad del buzo, en el momento "Begin the beguine" actual, se nota uno bastante atascado y dubitativo, con pocas fuerzas para seguir. 

Creo una de las cosas que anima es comprobar cómo en el mundo sigue ocurriendo lo de siempre y que hay temas que aparecen por estas fechas en la prensa sí o sí; porque, igual que La Violetera, son "Como aves precursoras / de primavera."

Me refiero, en concreto, a lo que son ya dos clásicos en la prensa nacional por estas fechas. En primer lugar está el artículo contra la Semana Santa de Javier Marías, y más cercanos a San Isidro, la columna antitaurina de Manuel Vicent, que lleva a fecha actual, la friolera de xx años seguidos. Empezamos con Marías.



Cofradía de Nuestra Madre de las Angustias de Zamora
(En semanasantadezamora.com)

Tengo que confesar mi admiración por Javier Marías cuya columna semanal en el dominical de El País, es una de mis lecturas favoritas. No porque sea de mi cuerda o esté siempre de acuerdo con lo que dice. Al revés; muchas veces no comparto sus opiniones, pero su columna dominical me parece original,  bien escrita y, por lo general, bastante divertida. Este año, en su artículo A calles tétricas, festín pagano, del  2 de abril volvió a gruñir, enfurruñado y enfadado - a estas alturas - por las las semanas santas del pasado que, pese a las exageraciones - por cierto, con lo de comparar "aquellas Semanas Santas" con los territorios hoy controlados por el Daesh o los talibanes  se ha pasado de frenada - es, al final, un ejercicio de nostalgia y un canto de cariño a las películas de romanos que vuelven siempre por estas fechas del año.

Soy nieto, hijo y padre de congregantes; y me gusta la Semana Santa por muchos motivos. Podría estar muy cabreado con este artículo. Pero no. El papel de comecuras, (de curas de hace 50 años), me resulta un poco cansino y echo en falta empatía y un poco de sentido del humor. 

Como por ejemplo el humor de Manolito el pollero, que no le debía gustar la Semana Santa y escribió el brillante e irónico poema Semana Santa.

Jueves santo,
Viernes santo,
duelo y llanto.
Tanta aflicción es de espanto;
no sé ni cómo la aguanto,
ni soporto ni resisto,
ver al hombre, ver a Cristo
tragar hiel ¡está tan visto!
y en filas indias detrás
y delante nazarenos,
nazarenos,
nazarenos,
unos diez mil, indio más
indio menos,
el interminable lote;
por docena, un iscariote,
de agudos de capirote;
el impenitente brote
de unicornios
de bicornios
de tricornios;
la teoría del cuerno
rogándole al Padre Eterno
que nos libre del Infierno.
Y el blandón, el cirio, el hacha,
y el hacha, el cirio, el blandón,
y suma y sigue la racha,
y ¡toma!, más procesión,
y otro paso, y otro envite,
hasta que Dios resucite.
y, ¡que tonos!
la semana está de monos.
y va, que arde, de cera
litúrgica la carrera;
la de Cristo nos espera;
muchos,
muchos,
muchos,
muchos,
¡¡cucuruchos!!

Y no es que le tuviera tirria a la religión. Todo lo contrario, ya que escribió uno de los villancicos mas bellos del siglo XX.


“Cuando con los otros niños
de niño jugabas Tú,
¿sabías o no sabías
que eras el Niño Jesús?”

lunes, 24 de abril de 2017

Tete Montoliu. I Should Care.

Jueves Jazz
Si hoy es jueves - o así - aquí hay jazz: Jazz porque sí. Para ti que te gusta el jazz, la música del siglo XX.

I Should Care

Recuperando CDs me encuentro con Recordando a Line, album grabado por Tete Montoliu en 1971. En la portada vemos al músico con barba de varios días cara al mar en una solitaria y gris playa catalana.



Con 38 años, a la mitad aproximada de su vida, en los textos del disco se nos habla de Line, una chica - creo recordar que danesa - que pasó por su vida. Y el disco es una maravilla en que, además de  una notable composición propia, Blues for Line que es extraordinaria, desfilan algunos de los mejores standards del jazz: My Funny Valentine, I Can't Get Started, Body and Soul...; pasados por el tamiz de su talento y su manera peculiar y única de tocar el piano y de interpretar el jazz.

Tete Montoliu fue único, el mejor músico de jazz que ha dado este país. Era ciego, era brillante. Sus frecuentes colaboraciones con los mejores interpretes del panorama del jazz, están ya en la historia. 

Yo me quedo con la breve y fascinante versión de I Should Care, que es, sencillamente, perfecta. Y lo mejor de todo es que, tras unos tiempos que no han sido fáciles, me he vuelto a encontrar con un amigo.




domingo, 23 de abril de 2017

El caso "Andanding"

Me llega por WhatsApp, procedente de uno de mis hijos, el mensaje: “Esto me ha recordado alguna de tus entradas del buzo”; acompañado de la expresiva foto que va a continuación.



Aparte del simpático diseño gráfico - que me recuerda un montón el estilo que estilaba, en su día, la revista El viejo topo – me parece que la viñeta ilustra de modo perfecto esta suerte de conspiración que La Internacional Papanatas, (a la que todos pertenecemos de una u otra manera y de la que, en todo caso, nadie nos libramos), está llevando a cabo en nuestro país con el inglish, el inglés o el inglé (tu no sabe inglé, Vitomanué, tu no sabe inglé); que cantaba Bola de Nieve en los años sesenta).

¿Por que practica con entusiasmo la sociedad española esto de poner a lo loco, de forma a veces delirante,  el inglés en todas  partes? Las frases publicitarias, (I love mi whopper con queso);  nombres de las instituciones (un banco para vender seguros a las familias se dirige a la "happy family"; otro banco hace "fresh banking"). Mi opinión es que una de dos: o es un misterio insondable o es papanatismo puro.

En todo caso creo que la figura anterior da en el clavo. Veamos el caso "Andanding". Primero: si va con una imagen - que ha sustituido como imagen de modernidad y progreso a la letra impresa- mejor: aquí tenemos a un ser seguro de si mismo vestido de sombrero y con su buen par de zapatos que nos lleva al tema.

Segundo: ¿por qué hay que usar "Andanding". Por tres claras razones concatenadas: porque lo pone aquí.  Que es nuestra fe ciega en la propaganda que nos nos lleva al: porque es mejor . Y lo anterior - de modo fatal y finalmente - puede acabar conduciendo al definitivo porque sí.

Con lo cual ya el palabro se acaba haciendo carne y habitando (o habitanding) entre nosotros por muchos años. Y tu, lo flipas.

Así que ya saben: Andanding que es gerunding. Y todos Happy together de la muerte. Un mundo ideal.

lunes, 17 de abril de 2017

Clases de cálculo mecánico.... David Cruz.

El poema del joven poeta costarricense David Cruz  sobre una máquina avanzada o robot desvela interioridades y manías del artefacto junto con sensaciones ciertas de voluntad y emotividad: lo que no quiere, lo que le deprime… 


"Hermanillo robot" de andar por casa

El tono general es agradable pero nos deja cierta tensión esa mezcla de inteligencia programada  y sentimientos de la máquina del poema.  Sabemos que “la máquina no imagina una vida que no ha vivido” pero ignoramos los resultados que tendría en el test de Turing

Clases de cálculo mecánico para principiantes con Alan Turing.

La máquina no quiere pensar.
La máquina se deprime cuando ve los noticieros.
Se siente tonta cuando Kasparov la desafía.
Es fea cuando mira las revistas.
Quiere meterse en clases de esgrima,
pero no aceptan su petición porque no es ágil.

La máquina no quiere morir.
Jamás entenderá lo que es una lágrima.
No tiene militancia política.
No distingue entre carnívoros y vegetarianos
– las lechugas son rebanadas
igual que los filetes de res -.
No sabe que puede acabar con todo si se acuesta
sobre los rieles del tren.
No tiene miedo al Dios que la creó,
porque no se va a extinguir como él.

La máquina no sabe su número de serie.
Nunca le dieron su manual de uso para comprenderse.
No puede embriagarse cuando las cosas van mal.
Cuando observa una mujer hermosa no la desea.
No le gusta ir al zoológico,
ni los juegos de azar,
ni armar dinosaurios,
ni masturbarse, ni va a lecciones de quiromancia en los suburbios.

La máquina no morirá de malaria.
Sus genes no vienen enfermos.
No busca una ínsula como recompensa
por sus servicios.
No desea retirarse a cultivar vino en la Ribera del Duero.
No hará yoga en la Costa del Sol
para olvidar su pasado en un laboratorio
de Detroit o Tokio.
No cantará su cumpleaños, ni alabará a Fellini.
No recitará la canción cursi
con la que sus padres se conocieron.
La máquina no imagina una vida que no ha vivido.
Solo escarba sobre un cráter de Marte.
No sabe si se busca a si misma o nos busca a nosotros
que miramos los infografías de su misión
en el televisor de un bar,
mientras acabamos el último trago de cerveza
de este martes cualquiera.

David Cruz
(San José - Costa Rica, 1982)

viernes, 24 de marzo de 2017

Por el túnel de Guadarrama

En la vuelta el pasado lunes de Zamora, (con el traslado de la fiesta de San José al día 20 en Madrid), tuvimos ocasión de revivir, en carne propia, el chiste de hace varios años acerca de cómo arreglaba un informático una avería en un automóvil.



Tunel de Guadarrama (Flickr)

El caso es que en mitad del túnel de Guadarrama se encendieron todas las alarmas rojas del coche, apareció un letrero – en inglés, por supuesto – con algo así como “failed engine”  y comenzamos a perder velocidad, los coches pitándonos y logramos salir, no sé cómo, a unos 20 km/h del túnel parando a continuación: el coche muerto en el andén.

La furgoneta de asistencia de la autopista llegó pronto y entre que si se llama a una grúa y entre que si no, a la conductora de la furgoneta se le ocurrió.

“¿Y por qué no apagan, salen del coche, cierran, abren, vuelven a entrar y lo intentan poner en marcha?”

Que es lo que hacía el informático del chiste. Y eso hicimos…y funcionó. Al día siguiente en el taller dijeron que al coche no le pasaba nada.

Entretanto, casi no matamos. Tenemos coches, trenes y aviones presos de la electrónica que pueden hacer pirulas de estas; hacer “paf” sin saber por qué. Si eso ocurre: a rezar para que no se estrelle el Airbus o para que no te des o no te den un cacharrazo.

¡A la felicidad por la electrónica!, que ahora es eterno trending topic. A la felicidad y quién sabe si a otras tenebrosas situaciones.. y todos tan felices y contentos. 

jueves, 23 de marzo de 2017

Cálculo infinitesimal. Javier Peralta Coronado.

Javier Peralta Coronado, profesor de la Universidad Autónoma de Madrid (UAM), con una brillante carrera docente especializada en Didáctica, en Historia de las Matemáticas y en las relaciones de ésta con las artes, falleció repentinamente el pasado 6 de diciembre. Su última obra publicada fue el libro Las Mates en verso, colección de 50 sonetos matemáticos; con objetivos didácticos y de divulgación encomiables y resultados muy brillantes. 


Presentamos el dedicado al cálculo infinitesimal en el que presenta a sus inventores y nos hace ver la complementariedad entre el cálculo diferencial y el integral.


Cálculo infinitesimal (Soneto XXXIII)

Cálculo infinitesimal. Formado
por el diferencial. Que lo esencial 
es hallar, a una curva que me han dado, 
su tangente en un punto real. 

Y si una parte es la diferencial, 
averiguar con alta precisión
el área que limita una función, 
es la otra: el cálculo integral. 

¿Sorprende que en las partes anteriores 
en las que se divide la cuestión 
sean complementarios los actores? 

Por cierto, antes hubo algún intento, 
pero son Newton y Leibniz los autores, 
con polémica, sí, sobre el invento.

Javier Peralta Coronado (1949 - 2016)