jueves, 22 de junio de 2017

Parientes con u y otros refranes

Hoy (por ayer) ha venido el periódico (El País) interesante. En la edición papel venían en portada dos pequeños titulares. El primero de ellos decía:

Una venganza entre cuñados tras el incendio de Seseña

Que pueden con otro título visualizar aquí. Pedazo de folletín familiar, que da para guión de teleflin. Qué razón tiene ese refrán, de Aragón al parecer, que me enseñó mi amigo EFG y que dice: "Parientes con u, pa tu".

En el segundo titular Dos ediles imputados de ahora Madrid, no dimiten. Lo cual nos puede llevar a otro refrán: "Consejos vendo, que para mí no tengo". Aunque más que vendo, es consejos amenazo, vocifero, impongo… En fin, que parecería que hubiera imputados de primera (o pata negra) sin obligación de dimitir. Por lo visto vale gastarse (creo) unos 100.000 euros de forma no ortodoxa (se encargaron sin concurso público)… porque es para derribar al partido de enfrente. Y Doña Manuela, ¡ay!, una vez más, poniéndose de perfil.

Ahora en serio, también venía, dentro del periódico, la columna Las dos culturas de la izquierda de Enrique Gil Calvo: didáctico y esclarecedor, cuya lectura recomiendo encarecidamente.

sábado, 17 de junio de 2017

The Peacocks. Bill Evans

Jueves Jazz
Si hoy es jueves - o así - aquí hay jazz: Jazz porque sí. Para ti que te gusta el jazz, la música del siglo XX.

The Peacocks

The Peacocks es la composición más conocida del pianista Jimmy Rowles que fue grabada en el album de mismo título de 1975 con Stan Getz.  La cantante de jazz británica Norma Winstone le puso letra - añadiendo como título Timeless Place - y la grabó acompañada por Rowles en su album Well Kept Secret. 



El tema, con su melodía primero ascendente y, después bajando en cascada, es una delicia que se convirtió en un standard tardío, siendo grabado por muchos intérpretes y cantantes de jazz.

Todo lo anterior ha surgido de una visita esporádica en el blog Como cantaba mayo en la noche de enero -  donde se difunde mucha música de jazz con un gusto exquisito -   en la que me topé con con una insólita versión del tema The Peacocks sólo con armónica y piano por Hermine Deurloo Rembrandt Frerichs. 




Bill Evans. Festival de Montreux. 1978 (Wikipedia)


Y me ha llevado a Bill Evans, que grabó The Peacocks en 1977  con Eddie Gomes al contrabajo y Elliot Zigmund a la batería y que apareció incluida en su último album de estudio You Must Believe in Spring, que se publicó en 1981, constituyendo desde entonces uno de sus temas favoritos y que no dejaría de ser habitual en las últimas actuaciones del gran pianista fallecido en agosto de 1980.

Muy Evansen una composición que le va como un guante a su estilo, pleno de lirismo y sensibilidad, siempre dejándonos la sensación de que toca sólo, exclusiva e individualmente para cada uno de nosotros.






lunes, 12 de junio de 2017

Daniel Faria o la palabra poética como revelación

El pasado 9 de junio, se cumplieron 18 años del fallecimiento del poeta portugués Daniel Faria. Existe un consenso en que es el poeta de su generación que ha dejado una huella más profunda en la poesía portuguesa. Su temprana muerte, debida a un accidente doméstico, con sólo 28 años, no nos permite vislumbrar cual habría podido ser su evolución vital y literaria; y sólo nos queda la original obra poética que dejó.

Ha querido el destino que sólo un día antes, el día 8 de junio, se celebrara en la Feria del Libro de Madrid, cuyo país invitado este 2017 ha sido Portugal, una sesión de presentación de 3 libros del poeta portugués, Explicación de los hombres y otros animales (2015), Hombres que son como lugares mal situados (2016) y De los líquidos (2017), por Eduardo Ayuso, Director de la Editora Sígueme, con Valter Hugo Mãe editor de la obra de Faria en Portugal  y con el traductor Luis María Marina.



Las intervenciones de la presentación cumplieron con las expectativas; lo que no resulta extraño teniendo en cuenta lo que había en la mesa: dos editores, dos poetas, un sacerdote y un diplomático. Cada uno a su manera fueron mostrando su cariño por Faria.

Eduardo Ayuso insistió en la sugerente y atractiva imperfección del poeta y su maestría para  revelar la transcendencia a través de la palabra poética. Luis Mª Marina contó su acercamiento a la obra de Daniel Faria y a las dificultades de la traducción, lo que no se nota ya que su versión es tan cristalina que pareciera que leemos el original. Valter H. Mãe  hablo de la magia de la preparación del libro póstumo Los líquidos, con la profesora  Vera Vouga; contó algunas anécdotas del poeta, (que regalaba piedras a los amigos), y dejó entrever una visión humana del poeta no tan religiosa como parece señalar su biografía pública.




Daniel Faria

En el breve coloquio se trató de la biografía de Faria y sus distintos periodos de su formación religiosa en relación a su obra; y  de la relación de ésta con una tradición mística (San Juan, Santa Teresa, Valente), más hispana que portuguesa.

Por mi parte, me quedé  con ganas de preguntar por la ortografía y puntuación del primer libro: sin puntos y con mayúsculas inesperadas, ( al estilo de Emily Dickinson), y si alguien consideraba que la técnica poética de Faria echaba mano de la escritura automática: escribir en una especie de trance, limitarse a un "ejercicio de obediencia", reproduciendo el poema revelado.

Y me quedé también con ganas de decir que Daniel Faria me parece un poeta extraordinario, absolutamente "herido por la palabra", posiblemente el poeta más místico del final del siglo XX, con una obra hecha de palabras intemporales sin apenas referencias al mundo de hoy que es un extraordinario descubrimiento. Comparable para mi gusto con el Claudio Rodríguez inicial (por su misteriosa dimensión de la luz y la claridad y por la palabra poética como revelación), y a Joan Margarit, (poeta de la concisión y la precisión y de la palabra poética como bálsamo frente al dolor).




Me causa aflicción es mi poema preferido de Daniel Faria. Pertenece a Explicación de los árboles y otros animales, y lo dejo como final de esta entrada.

Me causa aflicción

Me causa aflicción todo lo que muere

Como me da pavor cada noche que cae.
¿Cómo he podido olvidar el camino hacia afuera?

Infeliz de mí que olvidé las sendas de la caza.
¿Comeré hierba? ¿Sol?  ¿Comeré estepas y estepas
Ardiendo?

Voy a ponerme a la mesa y esperar.

Me causa aflicción toda ausencia no anunciada
He encendido la luz por toda la casa y he electrificado la voz.
Ahora puedo ampliar el fulgor de los gritos.

Puedo abrir veredas en el fuego: conozco el ritmo de la mano exacta
Que hizo al pueblo atravesar en seco el interior de las aguas.

Voy a sentarme a la mesa. Voy a dejar que se enfríe la comida.
A hacerme la cuenta de que estoy esperando. 



jueves, 8 de junio de 2017

Naturales, caseros, tradicionales o artesanos

Suelo asomarme periódicamente al blog El pan de nuestros días, que Francisco García Olmedo y Jaime Costa que aparece quincenalmente en Revista de Libros. Aunque es, créanme, mucho más, digamos, por simplificar, que está dedicado a la alimentación recogiendo los más variados aspectos: historia, investigación – sobre todo agronómica – normativa, mercados, etc.

El pasado 30 de mayo apareció la entrada Babelización autonómica en materia alimentaria que comienza así:

La normativa alimentaria y la investigación agronómica son responsabilidades que, en nuestra opinión, jamás debieron ser transferidas a las Autonomías. En ambos casos, la transferencia ha conducido a la ineficacia.


Se pasa a continuación a referirse a un par de ejemplos recientes de (sic) disfunciones relacionadas con el engaño alimentario. El primero es un reciente comunicado de la OCU que pone el dedo en la llaga de los productos que se ofertan como artesanos, naturales, tradicionales o caseros…pero: no son así: “ni por sus ingredientes ni por la manera de elaboración pueden considerarse naturales, caseros, tradicionales o artesanos, en contra de lo pretendido en sus etiquetas”.

Las irregularidades descubiertas se comunicaron a la Agencia Española de Consumo, Seguridad Alimentaria (AECOSAN), organismo que confirmó las razones de la OCU y afirmó que el uso de esos términos era contrario a la normativa. Sin embargo, y aquí llegamos al Babel autonómico; “como la AECOSAN carece de competencias para corregir dicho incumplimiento, la OCU no ha tenido más remedio que peregrinar de Autonomía en Autonomía para denunciar los desmanes.”

España tiene – y no sólo en el sector alimentario, sino en muchos otros: en casi todos - un grave problema de control de los mercados. Está la fragmentación autonómica que impide la existencia de tamaño crítico en los grupos de funcionarios a cargo los cuales, además, en esta nueva teoría de la administración pública en España, o no pertenecen a cuerpos especiales especializados o si sí pertenecen, la teoría y práctica de la intercambiabilidad absoluta de funcionarios para desempeñar cualquier puesto aunque nada se conozca del puesto a ocupar; hacen imposible prácticamente el control de los mercados.


En todo caso, volviendo al artículo, sepan que nos encontramos en el informe OCU con alfajores, pizzas y panes que no son artesanos como dicen; canelones, croquetas, cuajadas, natillas, pastas, patatas fritas, pistos, sofritos y tomates fritos que dicen ser caseros y no lo son. Muchos dicen ser naturales, (si es que alguien sabe explicar que significa ser naturales), y tampoco lo son: caldos, purés, patés y otra vez panes. Sin olvidar la categoría “artesanos” falsos, en que nos encontramos  alubias, empanadas y tortillas.

Ya de mi cosecha, propondría una indagación de la OCU en los restaurantes, acerca del calificativo “ibérico” que se aplica a cascoporro y con alucinante desparpajo. Otrosi digo de los “pollos de corral”, en un país en que el campo está muy, muy vacío y además ya no hay corrales.

miércoles, 7 de junio de 2017

Demasiado tarde para parar ahora

En ¿Matará Uber a Shumpeter?, Joaquín Estefanía lleva a la perfección algo que viene haciendo de forma destacada desde hace bastantes años: una excelente divulgación de la ciencia económica, pequeñas dosis que nos regala en sus columnas de El País; en este caso reseñando el libro La revolución transhumanista del filósofo francés Luc Ferry.



Poco tengo que añadir ya que estoy de acuerdo totalmente con él. Efectivamente, nos encontramos con formidables plataformas tecnológicas mundiales que no producen nada y solo median. Sólo median y atesoran beneficios que no reinvierten en nuevas empresas y, además, se aprovechan de la sociedad con esas mandangas de las economías colaborativas que hasta ahora solo han producido migajas y economía sumergida; no trabajo de calidad

Pienso - como creo que piensan Estefanía y Luc Ferry - que es más cierta la segunda de las dos lógicas que disputan el papel de las plataformas digitales que están en nuestras vidas; la que considera que sí, se trata "de una revolución (a la que pertenecerían también las energías renovables y no carbónicas y que quizá dé lugar a una estructura descentralizada de la vida económica), pero conllevará de modo estructural una formidable desregulación. Una especie de nuevo estadio de capitalismo salvaje."

Pienso que todo ha ido demasiado rápido y me ha venido a la cabeza el título del mítico album en directo de Van Morrison de 1973: It's Too Late to Stop Now: "demasiado tarde para parar ahora". 



Imposible parece hacer ya una regulación de estos monstruos que se han introducido ya demasiado en nuestras sociedades y demasiado rápido, en una lógica de llegar a situaciones de dominio de los mercados inaudita. Es como el maldito teclado qwerty, ( detrás de cuya bella historia, se esconde una poderosa modelización matemática, desarrollada por Brian Arthur), replicándose continuamente, dando lugar a monopolios de facto en que todo el mundo: gobiernos, empresas, instituciones y nosotros, los ciudadanos, nos acomodamos. 

Por no hablar de la destrucción y el desprestigio de las instituciones; de la hipotética y previsible de la destrucción de las sociedades modernas tal y como las hemos conocido. 

En It's Too Late to Stop Now, Van Morrison cantaba Saint Dominique's Preview.


jueves, 25 de mayo de 2017

Brad Mehdlau en Madrid (19-02-2017)

Sí, es verdad que la música mitiga la tristeza. El 19 de febrero en el Auditorio, la actuación de Brad Mehldau y su trío fue un paréntesis de calma y bienestar en un invierno frío y lleno de dolor y desconcierto. Allí fuimos toda la familia a una actuación que resultó memorable y, sobre todo, confortadora.


Al día siguiente Alex Vidal, en El País, escribió la crónica del concierto con el título Infinitas posibilidades de la melodía, de la que no me resisto a reproducir el siguiente párrafo:

"El concierto giró alrededor de las posibilidades casi infinitas de la melodía, de cómo trabajarla como un verdadero artesano más allá de géneros pero con una innegable tendencia al formato canción y una pasión explícita por la música pop. Trabajó Mehldau durante la mayor parte del concierto en un espacio muy limitado del teclado, convirtiendo el centro del mismo (y no sus notas más agudas o graves en los extremos) en un lugar desde el que surgían de modo constante nuevas ideas, creaciones a tiempo real, combinaciones de ritmo y melodía de una belleza lírica y fantasmal."

El tiempo se detuvo en la interpretación de And I Love Her de Los Beatles, mostrando la maestría y el atrevimiento de Mehldau con canciones recientes del pop y del rock que, de esta forma, van enriqueciendo el acervo de standards para el jazz, o lo que fuere que acaba tocando Mehldau que parece usar los esquemas jazzísticos para ir más allá (o más acá) con un camino propio. Y al final de la actuación nos dejó la energía de West Coast Blues de Wes Montgomery.

Y la noche fue un milagro de nuestra voluntad y de la excelente música de Brad Mehldau. Inolvidable y siempre en mi corazón.

Ahora, ya bien entrada la primavera, hay más luz; y de nuevo, bajo este hermoso cielo de Madrid, nos han sorprendido, como cada año, los chaparrones de mediados de mayo, las primeras oleadas de intenso calor y los nísperos, que este año han sido y están siendo magníficos. ¡Ay, si hubiera nísperos todo el año!

viernes, 19 de mayo de 2017

Viejos telediarios (1960). Joan Margarit.

Viejos telediarios (1960), de Joan Margarit, es ejemplo de un tipo de poesía en que se produce un tránsito del discurso poético por el discurso, en este caso, tecnológico.


Joan Margarit. Foto de la web Zona de jazz 

El poema trata de la presencia e influencia de los seres queridos muertos en quienes sobreviven. El barco  K “anclado” en un punto “fijo” del Atlántico, lanzando de modo incierto señales y ayudándonos con la meteorología, es imagen de la idea central del poema de que la presencia de aquellos que ya no están  y a quienes (aún) se ama, cuidan de nosotros y debemos estar atentos a encontrar sus voces  allí dónde se forman las borrascas.

Viejos telediarios (1960)

En los mapas del tiempo 
el punto K representaba un buque 
meteorológico que estaba anclado 
en medio del Atlántico, 
allí donde se forman las borrascas.

Aquellos a los que amas y se llevó la muerte 
son lejanas presencias.
Cuidan de ti en algún sentido, 
y hasta puede que alcances a encender 
en tu interior sus restos oscuros y herrumbrosos.
Busca muy lejos dentro de tu mente, 
y habla con tus muertos 
allí donde se forman las borrascas.
Barco fantasma en el espejo, al alba, 
son las luces del K, que tan pronto surgen 
como se hunden, detrás del oleaje.

Cálculo de estructuras.Visor, Madrid, 2008

Joan Margarit
(Sanahuja, Lérida, 1938)